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y no dormimos juntos

Tus besos despiertan mis sentidos,
Se dispersan mis deseos más ocultos.
La naturaleza posee nuestros cuerpos,
Los une como dos polos opuestos.

Susurros al oído nunca faltaron en esta relación.
Los besos se tornan infinitos y se extienden.
Descubro ese lugar que te produce desesperación.

Un sonido caliente en tu oído,
Pareces un poco movido
“¿Y si te digo que soy virgen?”
Por un momento, te mantuviste al margen.

Entre los dos algo se desabotonó,
No éramos los mismos de hace un rato.
Con la ventana abierta, todo rodó,
Decidimos dejar al mundo de lado.

Nos confesamos verdades inconfesables.
Supimos entregarnos y ser reales.
Nos contamos historias incontables.

Declaraste que te confundí;
Que pensaste que lo era, cuando te lo dije;
Que no podía ser;
Que no lo era, al final.

Como la luna, condenada a amar al sol a distancia [ii]


Hoy me contaron que me extrañas, que aún piensas en mí, que ya saldrás. Hoy me dijeron que soy tu estrella, que luchas por mí, que te estás sanando. Hoy no recibí ni un solo mensaje tuyo, el cual espero con tantas ansias aunque sé que no llegará. Hoy me llené de esperanzas de nuevo.

Muchos me preguntan por qué, pero, la verdad, no sé. No tengo ni la menor idea de porque te pienso así, porque te espero así, porque no te olvido aún. Hoy me dijeron que la razón es que en alguna vida anterior nuestra historia no se concretó y tenemos que cerrar ese vacío que dejamos. ¿Será verdad? Es lo único que explicaría esta situación.

Por mi propio bien, no convendría tragarme aquellas locuras que me dicen, pero es inevitable. Deseo inmensamente sentirme bien, aunque sea efímero. Será quizás la primera vez que soy romántica y me estoy acostumbrando sin lamentaciones.

Como la luna, condenada a amar al sol a distancia [i]


Sólo la luna nos pudo observar. Mis memorias son imprecisas. Por un momento, me enredaste en un pensar, el cual coreaba que realmente me pertenecías tanto como mis pensamientos te envolvían solo a ti. Tus ojos no inspiraban dudas.

Lograste que mi imaginación flotara por dentro y por fuera de mí, por dentro y por fuera de ti. Ya no consigo controlarla, se volvió extranjera en su propio país. Pensarte me es nocivo, soñarte me es maléfico, pero ella, sencillamente, no cede a mis súplicas. Supongo que en el fondo me llenas, que muy en el fondo me gusta, que desmesuradamente, dentro de mí, me haces sentir conforme. Es una pesadumbre desgastadora, amarga, adictiva.

Me gustaría que te recuestes, hoy, conmigo, mientras edito estas líneas, sin embargo, jamás las conocerás, son mías. Me encantaría que nunca hayas partido, que nunca me hayas abandonado. Sería extraordinario que no me hubieses dejado así, aquí, sentada.

Te pienso y comienza a molestarme, te sueño y me siento idiota. Tal vez me perdí en el sendero, así no solía ser yo; tal vez perdí la lucidez y te incrimino por ello. Me entregué sin espada ni escudo, quizá fue mucho, quizá demasiado rápido. Supe que sería diferente, y lo fue, pero aquello no estuvo calculado en mi manual, ni en el tuyo. Ahora, que pasó el tiempo, está apuntado con tinta roja.

Espero sin respuestas. Espero sin esperanzas. Espero aunque no lo pediste. Espero sin querer esperar, cuando no debo esperar. Inconcientemente, te espero.